{"id":453,"date":"2018-04-27T19:04:12","date_gmt":"2018-04-27T19:04:12","guid":{"rendered":"http:\/\/contracensura.com\/?p=453"},"modified":"2018-04-28T09:27:33","modified_gmt":"2018-04-28T09:27:33","slug":"un-tiempo-y-un-lugar-anna-gimein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contracensura.com\/?p=453","title":{"rendered":"Un tiempo y un lugar. Anna Gimein"},"content":{"rendered":"<p>Crec\u00ed en un tiempo y un lugar en los que las personas interesadas en la lectura se pasaban libros autoeditados o editados fuera del pa\u00eds y tra\u00eddos de contrabando. A veces toda la ciudad \u2013la parte interesada de ella\u2013 le\u00eda una \u00fanica copia. El t\u00e9rmino \u201cautoedici\u00f3n\u201d, que hoy d\u00eda se emplea generalmente en relaci\u00f3n con software para dise\u00f1o, es el que se utilizaba para estas publicaciones de <em>samizdat. <\/em>La explicaci\u00f3n de Wikipedia del t\u00e9rmino ruso habla sobre todo de publicaciones de naturaleza pol\u00edtica. En realidad, frecuentemente se recurr\u00eda a este recurso para publicar literatura. La larga lista de autores publicados y le\u00eddos de esta manera incluye varios premios Nobel y escritores como Solzhenitsyn, Bulgakov, Pasternak, Joseph Brodsky, V\u00e1clav Havel&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Originario de Rusia, afect\u00f3 a otros pa\u00edses del bloque sovi\u00e9tico. En Cracovia, existe un monumento al <em>samizdat<\/em>. Vladimir Bukovsky lo defini\u00f3 as\u00ed: \u00abYo mismo lo creo, edito, censuro, publico, distribuyo y resulto encarcelado por ello\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Crec\u00ed en un lugar y un tiempo en el que los escritores dignos de lectura publicaban en <em>samizdat<\/em> o no publicaban. La alternativa al <em>samizdat<\/em> era no publicar nada. Los relatos y poemas, incluso novelas, simplemente se le\u00edan de viva voz en peque\u00f1as reuniones en salones y cocinas. Ten\u00edan lugar con m\u00e1s o menos regularidad en contadas casas; asist\u00edan solo los amigos de confianza, aunque la absoluta confianza no exist\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de <em>samizdat<\/em> era delito, pero la mera posesi\u00f3n de un libro de <em>samizdat<\/em>, tambi\u00e9n lo era. Por otra parte, esto hac\u00eda deseable una posesi\u00f3n solamente temporal, para una r\u00e1pida lectura: mientras menos tiempo estaba en tu poder, menos posibilidades hab\u00eda de que lo encontrasen durante un registro. El registro y consiguiente encuentro de un solo libro prohibido o autoeditado era una herramienta para presionar a las personas para que se convirtieran en informadores. As\u00ed, entre las \u201can\u00e9cdotas\u201d familiares de mi ni\u00f1ez est\u00e1 la vez que, durante una breve visita a Mosc\u00fa, un amigo cercano de mi t\u00eda insisti\u00f3 en regalarle un libro. Sin suficiente tiempo para quedar, se vino a despedirla a la estaci\u00f3n de tren y lo puso en sus manos all\u00ed mismo. Mi t\u00eda, que no hab\u00eda nacido ayer, se sinti\u00f3 mal por sospechar de la insistencia; era un amigo antiguo a quien apreciaba. Adem\u00e1s, el libro tambi\u00e9n era deseado. Pero en los trenes, a veces hab\u00eda inspecciones de la polic\u00eda. Abrumada por la duda, lo tir\u00f3 por la ventana del tren en la noche. Al llegar a casa, fue llamada a cierto despacho en el que le sugirieron que, dada su rica vida social en los c\u00edrculos de arte y cultura, podr\u00eda ser de gran inter\u00e9s que escribiera informes peri\u00f3dicos sobre personas concretas, reuniones celebradas en su casa u otras a las que asist\u00eda. Se neg\u00f3. Y ah\u00ed es cuando sali\u00f3 a relucir la posibilidad de que, si hubiera un registro en su casa ese mismo d\u00eda, seguramente se encontrar\u00edan materiales contrarios a la ley. Mi t\u00eda sinti\u00f3 emociones muy variadas: el alivio de haber tirado el libro y no temer el registro, la infinita tristeza de ver confirmada la sospecha, trat\u00e1ndose de un amigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estos d\u00edas, se han hecho p\u00fablicos archivos desclasificados de los servicios secretos de algunos pa\u00edses como Bulgaria. Algunas de las revelaciones llegan a ser muy medi\u00e1ticas. El debate est\u00e1 en si estos archivos est\u00e1n siendo utilizados para ajustar cuentas personales o con fines pol\u00edticos actuales. Alemania del Este tuvo muchas heridas que curar en relaci\u00f3n con los procedimientos y archivos de la Stasi. Cada pa\u00eds tiene lo suyo. Incluso los que \u00e9ramos ni\u00f1os en los tiempos en cuesti\u00f3n sabemos cosas que quiz\u00e1s preferir\u00edamos no saber.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otra particularidad del tiempo y el lugar en los que crec\u00ed ten\u00eda que ver con la organizaci\u00f3n de las instalaciones sanitarias en las viviendas urbanas. En vez de un solo cuarto, hab\u00eda dos: un servicio y un cuarto de ba\u00f1o separado, con ba\u00f1era, lavabo y dem\u00e1s. Ambos cuartos eran de tama\u00f1o muy reducido. Mis padres, como la gran mayor\u00eda de los este-europeos, eran fumadores. Los muchos meses de frio hac\u00edan dif\u00edcil ventilar la vivienda sin enfriarla demasiado. Con cierta conciencia, poco habitual en el lugar y el momento, pretend\u00edan protegerme del humo. Cuando quer\u00edan hablar, lo cual siempre significaba fumar, se encerraban en el cuarto de ba\u00f1o, los dos sentados en el fino borde de la ba\u00f1era mirando a las toallas colgadas en la pared a unos cent\u00edmetros de distancia. Si la conversaci\u00f3n era importante o simplemente interesante, pod\u00edan quedarse horas, con el humo saliendo por debajo de la puerta mal ajustada hasta que yo acababa toc\u00e1ndola, exigiendo saber si pensaban salir alguna vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo una ocasi\u00f3n concreta en la que mis padres pasaron la noche entera en el cuarto de ba\u00f1o, a veces juntos, a veces por turnos. Les hab\u00eda llegado un libro interesante. Era gordo. Ten\u00edan una sola noche para leerlo los dos. A las nueve de la ma\u00f1ana cada uno ten\u00eda que estar en su trabajo. S\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3 porque cuando mi madre me despert\u00f3 por la ma\u00f1ana y me di cuenta de que no se hab\u00edan acostado. Como siempre, me dijo la verdad, aunque yo comprendiera solo parte de ella. De camino al colegio, a poca distancia pero, como siempre en el invierno, aun en la oscuridad, con nieve hasta mi cintura a ambos lados del sendero que atravesaba un descampado, cavil\u00e9 sobre la importancia de leer en vez de dormir. La lectura hab\u00eda sido mi pasatiempo favorito desde los tres a\u00f1os, pero nunca hab\u00eda le\u00eddo de noche. Yo le\u00eda los libros que viv\u00edan en las estanter\u00edas en nuestro sal\u00f3n. Conoc\u00eda el preciso aspecto de todos, incluso los muchos que no hab\u00eda le\u00eddo a\u00fan, porque desde antes de saber leer, eran la cosa m\u00e1s interesante que se pod\u00eda observar all\u00ed. Tengo uno de ellos en mi casa en Madrid. Es una edici\u00f3n peque\u00f1a del <em>Romancero Gitano<\/em> de Lorca, que le\u00ed con mi madre cuando ten\u00eda cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Crec\u00ed en un tiempo y un lugar en los que los artistas, a qui\u00e9n no se les expon\u00eda no por sus ideas pol\u00edticas sino por pintar en un estilo \u201cequivocado\u201d, a veces trataban de hacer una exposici\u00f3n al aire libre. Se desmontaban por medio de buld\u00f3ceres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Crec\u00ed en un tiempo y un lugar en los que las canciones m\u00e1s populares entre la gente no se reproduc\u00edan en la radio ni en discos. Se cantaban en vagones de trenes que cruzaban el pa\u00eds o, una vez m\u00e1s, en los salones y cocinas, sea por su autor o por otros. Se sab\u00edan de memoria las letras. Son las canciones que se siguen cantando aun hoy d\u00eda. Que se siguen reproduciendo en <em>playlists<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Crec\u00ed entre personas capaces de encriptar y comprender el significado encriptado en una imagen, una letra, una pel\u00edcula. Si un autor ten\u00eda algo que decir y quer\u00eda que su trabajo no fuese censurado, su \u00fanica opci\u00f3n para evitar la censura total era la met\u00e1fora, preferiblemente sutil. Trabajar de esta manera autom\u00e1ticamente reduc\u00eda la posibilidad de ser comprendido por el p\u00fablico. S\u00f3lo los m\u00e1s interesados, los m\u00e1s entendidos, los m\u00e1s listos podr\u00edan descifrar el contenido sumergido. Se trabajaba para esa posibilidad. El resultado de d\u00e9cadas de semejante \u201cproducci\u00f3n cultural\u201d ha educado a generaciones de personas con un superpoder: el de la sospecha. La sospecha de significados secretos, motivaciones ocultas, del vecino y del amigo, de uno mismo. Es bueno para las neuronas y menos bueno para las relaciones afectivas. El resultado es la soledad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mayor parte de mi vida ha transcurrido en otros lugares. Porque mis padres no quisieron que yo tuviera que seguir viviendo en un lugar as\u00ed. Creo que trabajar para no permitir que el tiempo y el lugar en el que vivo hoy se convierta en algo parecido es algo que les debo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-454\" src=\"https:\/\/contracensura.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/artamonov-\u00d0_\u00d0\u00bbN\u0303_\u00d0\u00b3\u00d0\u00b0-\u00d0_\u00d0\u00b1N\u0303_\u00d0\u00b0\u00d0\u00bc\u00d0\u00be\u00d0\u00b2\u00d0\u00b8N\u0303_-1.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/contracensura.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/artamonov-\u00d0_\u00d0\u00bbN\u0303_\u00d0\u00b3\u00d0\u00b0-\u00d0_\u00d0\u00b1N\u0303_\u00d0\u00b0\u00d0\u00bc\u00d0\u00be\u00d0\u00b2\u00d0\u00b8N\u0303_-1.jpg 241w, https:\/\/contracensura.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/artamonov-\u00d0_\u00d0\u00bbN\u0303_\u00d0\u00b3\u00d0\u00b0-\u00d0_\u00d0\u00b1N\u0303_\u00d0\u00b0\u00d0\u00bc\u00d0\u00be\u00d0\u00b2\u00d0\u00b8N\u0303_-1-181x300.jpg 181w\" sizes=\"auto, (max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/><\/p>\n<p><span lang=\"ES\">En la foto: Olga Abramovich con un amigo en Nevsky Prospect, en los a\u00f1os noventa. Durante los \u00faltimos a\u00f1os de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Olga se encargaba de la redacci\u00f3n de la revista literaria\u00a0<i>Mitin Zhurnal<\/i>\u00a0[<i>La revista de Mitya<\/i>], publicada como\u00a0<i>samizdat\u00a0<\/i>por Dmitri Volchek, actualmente redactor jefe de la secci\u00f3n rusa de Radio Svoboda.\u00a0Mecan\u00f3grafa y correctora, Olga Abramovich recopil\u00f3 un enorme archivo de\u00a0<i>samizdat\u00a0<\/i>a pesar de los peligros.\u00a0Ha fallecido hace unos d\u00edas.\u00a0<\/span><span lang=\"ES-TRAD\">(Foto:<\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><a href=\"http:\/\/www.vavilon.ru\/texts\/artamonov-i.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.vavilon.ru\/texts\/<wbr \/>artamonov-i.html<\/a><\/span><span lang=\"ES-TRAD\">)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crec\u00ed en un tiempo y un lugar en los que las personas interesadas en la lectura se pasaban libros autoeditados o editados fuera del pa\u00eds y tra\u00eddos de contrabando. 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